Uni-formes · 616
Eres la misma persona y te vistes de traje y corbata y eres otro. Alguien que quizás merezca más respeto, alguien que seguramente tenga más dinero y que lleve una vida determinada asociada a cosas materiales como un teléfono móvil, una tarjeta de crédito, un coche de primera mano y otros accesorios del mismo perfil. Tienes una corbata para cada día de la semana o incluso más y ese es tu punto de originalidad que te diferencia del que tienes sentado en la silla de al lado.
Pero volviendo a casa te quitas la chaqueta y te arremangas la camisa y se descubre tu tatuaje. Diseño que elegiste tú y que te muestra como una persona que quizás no se comprometa tanto con el futuro o que quizás tuvo una adolescencia rebelde o que quizás quiere llamar la atención y hacerse notar como una persona atrapada en el perfil anterior.
Y llegas a casa y empiezas a pintar el salón con el mismo disfraz porque lo valoras demasiado poco como para cambiarte. Y se te mancha. Y sales a la calle a por más pintura aparentando ser un currante cualquiera al que no le importa la imagen que muestra a los demás en la vía pública. A no ser que seas un modernito que se compra la ropa ya sucia y/o rota.
Pero no lo eres porque hueles mal. Estas lejos de ser ese alguien que seguramente tenga más dinero y que lleve una vida determinada asociada a cosas materiales como un teléfono móvil, una tarjeta de crédito, un coche de primera mano y otros accesorios del mismo perfil.
Pero eres la misma persona…


