Nunca pensé que podría sentirme tan integrado en tan pocos días en una familia de una cultura tan diferente a la española como es la japonesa. Lo que ahora me pregunto es si hubiera pasado lo mismo si me hubiera tocado otra familia…
Se pueden sacar millones de conclusiones observando la vida rutinaria de una familia como la que me acogió en Hokkaido. Para mí la más llamativa es que la familia que me tocó no difiere tanto de lo que podría ser una familia española. Obviamente pertenecen a otra cultura pero, por lo que se refiere a la convivencia entro los distintos miembros y demás, es bastante similar.
En la casa vivían: una madre viuda o separada que tiene un salón de belleza en el bajo de la misma casa; su hija que trabaja de noche en un pachinko y duerme de día; su sobrina que está estudiando en la ciudad y, por último, su novio que va y viene de vez en cuando. Supongo que la estructura familiar será tan singular en Japón como en España pero aún así no deja de ser una familia. Una familia que he podido observar al más puro estilo gran hermano. Más aún al principio cuando todavía les observaba desde fuera, con cautela. Bastante menos cuando, sin darme cuenta, ya parecía un miembro más viendo la tele con los demás sin que el silencio fuera molesto.
Y al más puro nivel personal, una gente que me me ha ido conquistando poco a poco (el verbo resulta un poco rimbombante pero es el más apropiado) siendo capaces de haberme hecho sentir como en casa cuando muy poco tiene que ver con cualquier casa que conozca en España. Todo esto ha hecho que en los últimos días de las tres semanas que estuve con ellos haya sentido una sensación de nostalgia más allá del tiempo. Es el saber que es una gente con la que has compartido tan sólo 18 días de tu vida pero que es suficiente para que te apetezca volver a verles en el futuro. Ya en Tokyo, es el sentimiento de echar de menos a alguien al que quieres ver pero bastante diferente quizás del que estoy habituado por la distancia porque no estoy seguro de que vaya a volver a verles aunque quiera. Muy extraño. Melancólico pero a la vez bonito.
Esa gente que queda en la memoria de uno…