Anuncio de revolución · 780
Al fin parece que pretenda deshacerme de estos vacíos que de alguna manera también me llenan. Estoy dispuesto a desechar estos llantos y risas enlatadas de los que me sirvo cuando me siento tristemente feliz o a la inversa.
Esta vez ya no hablo de evolución. No se trata de un paso más. Hablo de revolución. Mi propia revolución personal para la que me siento con coraje suficiente como para actuar entre estos sueños que aún consiguen reanimarme. Es la reorganización del sistema, del que me hace ser así o asá, del que dependo para lo que quiero y con quien consulto lo que no quiero.
Hoy veo borroso pero esta vez los motivos son distintos. Admito y asumo que no veo claro el futuro quizás por la todavía imbatible inseguridad, quizás por la distancia o quizás es que no haya abierto los ojos aún del todo pero, sí, hoy la palabra que se me antepone a todo es tan revolucionaria que no me cabe en la boca ni la escribo con estas manos porque es imposible de expresar. Pero existe. E irónicamente existe en estas manos y en esta boca.
Y el que avisa no es traidor…



