Cómo ser individual y actuar bajo bases propias. Parece fácil pero creo que es imposible. Ya no sólo somos lo que comemos sino mucho más. Somos lo que oímos, lo que vemos, lo que sentimos e incluso lo que olemos. Pero sobre todo lo que vivimos.
Nos dejamos influenciar consciente o inconscientemente por lo que nos rodea y por lo que creemos (o nos han hecho creer) que merece nuestro respeto. Dejamos de lado la opinión propia para formar sobre ella una ajena fruto de la combinación de muchas otras. ¿En qué creemos sino en lo que hemos ido formando en base a lo percibido en nuestro alrededor? ¿O acaso seríamos iguales si vivieramos en cualquiera de los otros continentes?
Y ahí radica la tolerancia. Más allá de banderas, lemas, pins, medallas, pegatinas, símbolos, marcas, ropas, cortes de pelo, miradas, armas, etc, etc. Somos más que lo que algunos quieren que seamos. Somos más que lo que algunos hacen que seamos. Y, sobre todo, somos más que los que piensan que somos menos.
Creer, sí, pero en uno mismo…