En Japón hay millones de ofertas de trabajos temporales (アルバイト [Arubaito] o バイト [Baito]) perfectas para estudiantes porque, al haber tantas posibilidades, se puede elegir cualquier tipo de actividad y de horario. Lo más normal (al menos por los estudiantes japoneses o extranjeros que yo conozco) es trabajar un día a la semana durante varias horas seguidas. Dependiendo del puesto y de las horas en que se trabaje, se suele pagar entre 800 y 1.200 yenes por hora (algo así entre 6 y 9 euros la hora). Teniendo en cuenta que aquí la mayoría de supermercados y restaurantes están abiertos las 24 horas del día o en su defecto más de 15, existen muchos turnos para elegir y lo normal es que cuanto más extraña sea la hora mejor pagado será el trabajo.
Personalmente, aún no me atrevo a ponerme de cara al público por mi nivel del idioma (teniendo en cuenta que aquí un trabajador de cara al público tiene que seguir todo un ritual [en España se podría ser camarero, cajero, dependiente, etc sin abrir la boca en toda la jornada laboral pero aquí eso es inconcevible...]). Así que he estado buscando trabajos que se ciñan a mi situación como extranjero (español) en Japón. Por eso he ido a varias agencias de imagen para publicidad, cine y fotografía (y las que me quedan por ir) que suelen buscar gente occidental de las cuales me han llamado ya un par de veces aunque nunca he podido decir que sí porque lo que me ofrecían era para días con demasiadas clases para perder (las faltas en la universidad se contabilizan).
Mi segundo cartucho es el de clases privadas de español. Nada me puede ser más fácil y ameno que hablar en mi idioma materno y cobrar por ello 3.000 yenes la hora (poco más de 20€). Si mi inglés fuera nativo tendría muchas más ofertas de trabajos serios pero como es el español… pues tengo mucha demanda de clases particulares de español (no hay que olvidar que los latinos estaremos eternamente de moda…) a un precio de “idioma exótico”…
Lo único malo es que la primera clase ha sido gratis…
Your ideals are mostly spiritual, but in an individualistic way. While spirituality is very important in your life, organized religion itself may not be for you. It is best for you to seek these things on your own terms.
Reeditado (hay quien no lo entiende): Tras contestar a las preguntas, me han colocado en un lugar de esa tabla que han marcado con una especie de estrella. Mi sitio estaría abajo a la derecha dentro de la etiqueta de “Spiritual”, entre la razón y la espiritualidad.
Si tenéis especial interés podéis usar este conversor para saber exactamente cuánto cuestan las botellas de agua mineral en un supermercado cualquiera de Japón como es el de la foto. Si no os apatece abrirlo podéis imaginar que los precios que se ven están en las antiguas pesetas aunque en realidad habría que sumarle un poco más…
En cambio, podría poner una foto de los estantes de las miles de bebidas refrescantes, gaseosas, energéticas, tés y demás (en España no hay a penas variedad comparado con lo que hay aquí) y al comparar parecería que el lujo sea el agua… De hecho muchas son de importación y vienen desde Europa u otros lugares con manantiales internacionalmente famosos.
Si la coca-cola es mucho más barata prefiero beber…
Desde que llegué a Japón hace ya más de un mes, no había salido de Tokyo y tenía que aprovechar el pequeño puente de tres días que tenía este fin de semana por ser el día de la fundación de Waseda. Cualquier sitio me valía así que organicé con unos amigos una excursión de un par de días al lago Kawaguchi. Nos lo habían recomendado por sus paísajes y porque, en teoría, podríamos tener hermosas vistas del Monte Fuji.
El lago Kawaguchi es uno de los cinco que forman el Parque Nacional de los Cinco Lagos, en la prefectura de Yamanashi. Toda esta región es bastante turística y, depediendo de la estación del año, se explotan diferentes actividades desde picnics a la orilla de los lagos hasta pesca, esquí acúatico y sobre nieve y patinaje sobre el lago helado. Pero además de todo esto, el encanto que tiene esta zona es que tienes el inmenso Monte Fuji siempre de fondo y siempre que las nubes lo permitan.
Los demás lagos son: el lago Yamanaka, el mayor de los cinco; el lago Saiko, quizás el más tranquilo; el lago Shoji, el más pequeño y, por último, el lago Motosu, que pocas veces llega a helarse.
Seguro que haré más viajes a esta zona así que ya contaré más…
Hoy podría postear sobre la cantidad de cosas que he hecho teniendo en cuenta que cuando me he despertado no tenía ningún plan para hacer en todo el día (los miércoles no tengo clases). Podría escribir sobre que haya ido a Roppongi para apuntarme a otra agencia de modelos para publicidad, películas, etc de esas que tanto buscan a occidentales. También podría hablar de que he ido a la Embajada de España en Tokyo y no me han hecho demasiado caso porque estaba cerrada.
Quizás preferiría contar que he vivido una de las sensaciones más impactantes desde que llegué: el simple hecho de subir en un ascensor… Era un edificio de oficinas de 41 pisos al que hemos subido sin ningún reparo, como si trabajaramos allí (lo cual era visiblemente falso). Los ascensores tendrían capacidad para unas 20 personas y tenían televisión incluida. Pero lo más interesante de todo era subir hasta el último piso en cuestión de segundos y teniendo en cuenta que las paredes del ascensor eran de cristal… Para quienes trabajaban allí era un simple medio de transporte que les llevaba a sus oficinas o de vuelta al mundo real; y le daban la espalda a las vistas. Para mí, una atracción que muy poco tiene que invidiar a cualquiera que esté dentro de un parque de atracciones; sentir un vértigo inevitable, una sensación de velocidad vertical… y una inmensa vista nocturna de Tokyo que es imposible de describir (no me gusta usar el adjetivo increíble porque creo que está demasiado desgastado pero es el que más le pega en este caso. Era algo que no podía asimilar incluso en el mismo momento en el que lo estaba viendo).
Podría hablar sobre todo eso. Pero a pesar de todo, lo más curioso del día ha sido el concierto gratuito de sitar al que he asistido por casualidad. Dos horas oyendo música hindú en directo con el sonido que sólo una iglesia consigue. Un sonido más que relanjante con el que he estado pensando en muchas cosas… pensamientos de esos que pocas veces alcanzamos porque nunca sacamos el tiempo necesario para pararnos y buscarlos.
Pero, y esto es lo que lo hace más curioso, entre nota y nota y pensamiento y pensamiento… otro nuevo terremoto. Me ha parecido aún más fuerte y largo que el de hace tres días porque era la misma sensación que estar en un barco. Todo el edificio con sus lámparas y vidrieras se movía y he vuelto a oír ese ruido tan característico de los terremotos. Pero esta vez me ha costado más porque los músicos no han parado de tocar… Sus caras han cambiado y se miraban entre ellos. Durante un segundo parecía que iban a parar pero ciertas miradas han dejado claro que no estaban dispuestos a parar y sonreían mientras seguían tocando y miraban las lámparas colgadas del techo para saber cuando terminaba. Por su parte, el público parecía más preocupado pero aún así no han hecho más que seguir escuchando…
Conseguí los datos necesarios para que me hicieran una transferencia bancaria desde España hasta mi cuenta de Japón. En un día ya llegó el dinero (eso es muy poco tiempo para este tipo de cosas) y esta mañana ya estaba recibiendo una llamada del banco informándome de que lo había recibido. Más que informarme, lo que querían saber era para qué quería tanto dinero.
¿Sería normal que en España te llamaran para decirte que te han ingresado dinero en tu cuenta y que te preguntaran para qué lo quieres? Yo creo que me sorprendería bastante e incluso seguro que alguno que otro se sentiría intimidado y le contestaría mal. En este caso, creo que resulta obvio que como estudiante extranjero necesite dinero que me manden desde mi país para vivir… pero aún así todo tiene que estar asegurado y controlado.
Si juntamos los kanjis de suelo (地) y temblor (震) tendremos como resultado la palabra jishin (地震) o terremoto. En Japón esta palabra es casi tan importante como montaña o lluvia y es que los terremotos han llegado a convertirse en símbolo nacional. En un mes en tierras niponas, el porcentaje de posibilidades de sentir un seísmo es muy alto. Para confirmar la regla estoy yo. Ayer hizo un mes que llegué a este país y ayer mismo fue mi primer gran terremoto (es normal sentir de vez en cuando leves temblores).
Fue gracioso porque estaba hablando con mi padre (en España) por telefóno y justo en la despedida empezó a temblar todo. Creo que más que el temblor en sí, lo que antes me hizo caer en la cuenta de lo que estaba pasando era el ruido que producían las cosas de mi habitación. Sonaba la estantería de metal y la puerta de la habitación temblaba como si la estuvieran empujando desde el otro lado. Una vez me percaté de lo que estaba pasando, hice un repaso mental de las instrucciones que he leido en los miles de folletos que han llegado estos días a mis manos sobre qué hacer en caso de terremoto. Al final decidí sentarme en la cama y buscar un punto fijo que me sirviera para saber cuando terminaba exactamente. Ese punto fijo terminó siendo una sudadera que tenía colgada en una percha con lo que se puede deducir la intensidad del seísmo.
De todas maneras, a pesar de parecer bastante fuerte, aquí ha pasado “desapercibido”. La gente paró de hacer lo que estaban haciendo y cuando terminó el terremoto siguieron por donde lo habían dejado. Y durante todo el tiempo que estuve viendo la televisión en el día de ayer no llegué a ver nada sobre el terremoto. De hecho, hasta que no me he conectado hoy a Internet y lo he buscado, no me he enterado de que el epicentro estuvo a 25 kilometros de Tokyo y que tuvo una magnitud de 5.0 en la escala de Richter.
Hace unos tres años comenzó el proyecto de “El hombre del saco”, un cortometraje que en principio sería como trabajo para la universidad pero que al final tiene poco que ver con mis estudios. Como digo, la idea nació hace tres años pero como no teníamos los medios y el tiempo necesarios no pudimos grabarlo hasta agosto del año pasado. Entonces sólo tuvimos una noche para grabarlo pero habíamos conseguido lo que nos costaba creer. Ese mismo día escribí: “Tenemos casa donde rodar, actriz (sólo hay un personaje), cámara profesional, focos, trípode, dolly (trípode con ruedas para travellings), micrófono unidireccional con pértiga, monitor, etc. ¡Increíble! Todo un equipo profesional en manos de quienes hace unos meses intentaban rodar un corto con una handycam y usando como dolly un trípode de fotografía enganchado con celo a una silla de ruedas“. Sólo faltaba el montaje que no pudo llegar hasta más meses después y aún así el producto final no convencía así que, aunque “El hombre del saco” estaba terminado… algo me decía que no del todo. Y fue hace sólo unos meses (en este año) cuando conseguí por mis propios medios llevar a cabo una especie de remasterización que perfeccionó tanto el resultado final que ya todos los fallos que cometimos por culpa de la precariedad del rodaje fueron disimulados.
”El hombre del saco” terminó en formato DVD con su menú y sus extras incluídos. Poco más de 7 minutos que duraron 3 años en crearse y perfeccionarse y con los que tampoco buscabamos nada en concreto… Nada más que entretenimiento.Y creo que también nos poníamos a prueba para descubrir hasta qué punto podiamos llegar. Y pocos proyectos en los que haya participado en mi vida me han sido tan gratificantes como éste porque sólo hubo una idea hace años que creíamos que nunca podríamos llevar a cabo y nos sorpredimos al conseguirlo; después no creímos que seríamos capaces de darle un resultado medianamente profesional y quedamos más que satisfechos con el resultado y, además, tampoco estabamos seguros de si saldría de nuestras cosas y el otro día conseguí que lo proyectaran en una sala de Tokyo… mucho más lejos de lo que pensaba que llegaría nunca.
Ayer fue festivo en todo Japón porque se celebraba el Día Nacional de la Salud y el Deporte (los japoneses no tienen santos como los cristianos así que celebran días como el día del respeto a los ancianos, el día de los niños, el día de las verduras, etc). Siempre he dicho que la vida puede ser demasiado irónica… tanto como para ponerte enfermo en un país que está al otro lado del mundo del tuyo mientras sus habitantes celebran su día de la salud.
Sabía que haber sentido frío bajo la lluvia me pasaría factura pero en el parque Toyama había una competición de tiro al arco sobre caballos al más puro estilo medieval (como si de una película de Kurosawa se tratara pero en vivo y en directo). El caso es que después de comer me empezó a doler el estómago más y más y, viendo que al cabo de horas todo seguía igual, me vi obligado a llamar al seguro. Me pidieron aguantar hasta el día siguiente porque era día de fiesta pero no podía aguantar así que un médico que hablaba spanglish vino a mi habitación minutos después. Me puso una inyección y me dio antibióticos que debería tomarme durante unos 5 días.
Después de dormir durante una cantidad de horas que no soy capaz de calcular, hoy el dolor no es tal dolor y se ha convertido en molestia, pero molesta. El médico se ha preocupado en llamarme esta tarde para preguntarme cómo estaba y me ha dicho que si empeoraba le llamara.
Hay que tener cuidado con estos momentos porque son idóneos para que el mundo se te caiga a los pies y te des cuenta de dónde estás y en qué condiciones (que no son malas pero no son las más comunes)… Pero a pesar de todo, se sobrevive y te das cuenta de que siempre hay alguien que te echa una mano cuando lo necesitas.
La universidad nos ha ofrecido pasar unas horas con alumnos de Japón para participar en una especie de evento deportivo. No sabía exactamente a que se refería pero al final resultó ser un minitorneo de balón prisionero (juego popular en Japón y, por lo que se ve, muy típico en los recreos de los colegios y demás). Es posible que muchos recuerden el anime que en España se llamó “Bola de Dan”. Sus personajes eran jugadores profesionales de balón prisionero y yo recuerdo que la serie tuvo tanto éxito que, además de coleccionar los cromos de rigor, llegué a jugar a algo parecido a lo que veía en la tele en el patio de mi colegio.
No recuerdo si lo que yo jugaba tenía algún tipo de norma pero ahora sí que las conozco. Para jugar hace falta dos equipos enfrentados y a cada cual le corresponde una mitad del campo de juego (que tiene forma rectángular). Además, habrá dos personas del equipo contrario alrededor del territorio que pertenece a cada equipo.
Sabiendo la distribución de los participantes es más fácil entender el funcionamiento del juego. Se comienza a jugar como si se tratara de un partido de baloncesto, es decir, el balón se lanza al aire justo en el centro del campo y un representante de cada equipo saltará e intentará conseguir el balón para pasarlo al lado del campo de su equipo. Una vez conseguido el balón, el equipo se lo va pasando e intentan eliminar a sus contrincantes. Para ello tienen que lanzar el balón a algún contrario y que éste sea golpeado dejando caer la pelota al suelo ya que si la coge no sólo no será eliminado sino que además habrá conseguido el balón para su equipo y ahora pasarán a atacar ellos. En caso de que un jugador sea golpeado y no haya cogido la pelota, no será eliminado directamente sino que pasará a los alrededores del campo contrario para atacarles junto a sus compañeros. El jugador que haya sido eliminado y enviado a los alrededores del campo contrario podrá volver a su zona de juego cuando elimine a alguien del equipo contrario.
El final del juego llega cuando todos los miembros de un equipo son eliminados y el equipo contrario será el ganador. El partido puede estar muy reñido y durar mucho tiempo teniendo en cuenta que los jugadores eliminados con un “pelotazo” pueden volver a jugar si ellos eliminan a alguien por lo que lo difícil es que no quede nadie a un lado…
Por supuesto que es más difícil explicarlo que jugar…