28|09|05

Ya soy oficialmente alumno de la Universidad de Waseda (早稲田大学), algo que a algunos les puede resultar indiferente y a otros les puede parecer todo un logro. Para mí, entrar en Waseda no ha sido tan difícil como les parece a los japoneses ya que mi universidad tiene un convenio con ésta para que dos alumnos de Valencia participen en un programa de estudios internacionales llamado SILS. Por supuesto que no he pagado la matrícula de aquí… me temo que no podría.
La Universidad de Waseda es la universidad privada con mayor prestigio de Tokyo y seguramente de todo Japón. En poco tiempo te das cuenta de que todo está planteado de otra manera. Dicen que las universidades japonesas siguen el estilo americano pero yo no lo puedo corroborar. Lo que está claro es que el espíritu universitario se puede sentir en cualquiera de los ocho campus de Waseda.
Después de asistir a la ceremonia de inauguración (con orquesta y coro incluidos) ya no necesitas más para sentirte orgulloso de ser parte de un todo. Ni siquiera sé si la Universidad de Valencia tiene himno pero aquí ya lo he oído unas cuantas veces (de hecho hasta lo tengo grabado en un miniCD) e incluso a veces me viene el tarareo… Ni siquiera sé en qué año se fundó la Universidad de Valencia (tendría que hacer uso de google o derivados), pero de lo primero que me enteré incluso antes de llegar aquí es que la Universidad de Waseda está orgullosa de poder decir que ha cumplido 125 años. Son sólo algunos ejemplos.

Quizás todo parezca un poco exagerado pero la impresión que me da todo esto no es negativa. En cualquier caso lo que está claro es que la organización de aquí supera con creces, por lo menos, lo que yo conozco… También es verdad que hasta el viernes no empiezo las clases, pero esto sólo era una visión muy general de lo que es la universidad.
Habrá más campítulos…
17|09|05
Con poco más de un día de vida en este extraño país lo único que soy capaz de decir con seguridad es que la sensación continua que siento es totalmente nueva para mí. Creía que el jet lag se superaba con las horas de sueño necesarias y en el momento que te acoplas al horario del país al que llegas. Pero ya he descubierto que no es tan fácil como pensaba. Me cuesta entender dónde estoy, en qué día vivo e incluso qué hora es. Todo eso acompañado con un cansancio acrecentado por esta desorganización.
Pero a pesar de todo esto, merece la pena sólo el hecho de haber llegado aquí y haber pasado unas horas en lo poquísimo que he visto de la ciudad. Y todo por dos motivos que se pueden resumir en lo siguiente:
- Antes de mi llegada a Tokio: creo que el viaje en coche desde Valencia hasta Barajas fue uno de los momentos más intensos de mi vida. La situación hizo plantearme muchas cosas de mi vida y llegué a conclusiones que nunca pensé que llegara a entender. Tales como la transitoriedad de la vida. Me di cuenta de que siempre hay que aspirar a más pero seguro que cualquiera, por poco que haya vivido y por poco interesante que le pueda parecer lo que haya vivido, puede estar orgulloso de ello. Porque al fin y al cabo es lo que nos define y, en definitiva, es lo que somos. Por eso llegué a pensar que estaba agradecido por todo lo que tenía y había tenido en mi corta vida y que con eso ya me podía sentir orgulloso. Pero eso no quita que al seguir a por más deba sentirme avaricioso, sino que ahora (o más bien por ahora) entiendo lo que venga como el perfeccionamiento de lo que ya es suficiente.
- Después de mi llegada a Tokyo: me siento privilegiado por estar aquí. Esto es algo que debería ver cualquier persona independientemente de que se sienta atraído por la cultura japonesa o no. Es un viaje a un futuro paralelo, algo difícil de entender pero que te ayuda a entender cosas que no te habías parado ni a pensar. Y no porque los japoneses hagan una cosa de una manera u otra, sino porque es muy probable que lo que hagan sea una tercera opción que tú no conocías y es igual de valida que las demás e incluso, en la mayoría de los casos, mejor. Y eso te ayuda a entender que todo es muy relativo. No sólo existe una manera de hacer y ver las cosas y, ni mucho menos, una forma de vida.
Y todo esto en unas horas. Quizás sean planteamientos muy generales que se suelen escuchar a menudo pero no es lo mismo conocerlos que asimilarlos. Es todo lo que tengo que contar por hoy. Podía haber contado las millones de cosas que me han llamado la atención en estas horas por ser curiosas, diferentes, raras, sorprendentes, etc pero quería que todo esto constara en acta. Supongo que lo que escriba en adelante será información más concreta y menos personal.
Sólo es el principio. . .
16|09|05
Y el viaje terminó. Más de 24 horas de desplazamiento y habiendo dormido un puñado de ellas y mal. El jet lag es tremendo pero la sensación que tengo en estos momentos no se puede evitar ni con la peor de las enfermedades.
Sólo con los primeros minutos de vida en Japón ya tenía clarísimo que había merecido la pena venir hasta aquí pero, ahora que llevo unas cuantas horas, no puedo evitar pensar que ha sido una de las mejores decisiones de mi vida aunque no haya ocurrido ni el 1% de todo lo que me espera aquí.
Para información más detallada habrá que esperar…
14|09|05
El nudo en la garganta cada vez es mayor, las despedidas son cada vez más dramáticas y al nerviosismo cada vez le cuesta menos mostrarse físicamente. Pero, curiosamente, las ganas de evitar lo que ya es inevitable son minúsculas.
Aquí empieza mi aventura. La primera parte de un gran viaje sin fecha de regreso.
Seguiré informando…
Con los ojos humedecidos, la voz temblorosa y muchos nervios, estreno la quinta versión del bluag. Pero mi estado no se debe a esta inauguración sino a que en pocas horas estaré viajando hasta Japón. Aunque ese tampoco es el motivo de mi estado sino más bien el hecho de saber que allí estaré durante casi un año. Viviendo a unos 10.722 kilómetros de donde he vivido desde hace años (salvo algún que otro paréntesis).
Mañana salgo hacia Madrid en coche. Llegaré al aeropuerto, donde facturaré el equipaje (25 kilos en la maleta + 10 kilos en la maleta de mano + 10 kilos en la mochila + 5 kilos en la bolsa de la cámara de video + 1 abrigo en mano = todo lo necesario para un año). El avión no saldrá hasta las 6:30 y llegará al mediodía a Amsterdam, aeropuerto por el que pasearé durante unas 5 horas. Pasado ese tiempo, podré coger otro avión que llegará a Tokyo ya en la madrugada española y lo que será primeras horas de la mañana en Japón (jet lag puro y duro). Una vez en ese país… sólo me queda llegar hasta la habitación de mi residencia.
El viaje puede ser largo y duro, pero se queda en una ridiculez si se compara con la experiencia que supone toda la estancia en sí. Aunque eso ni me lo planteo. Por el momento lo único que me “preocupa” es lo que dejo aquí. Resulta irónico que no te des cuenta o, incluso, que no valores lo que tienes hasta el momento que lo pierdes (para siempre, en el peor de los casos) y eso es lo que me ha pasado a mí durante todos estos días. Me he sentido dentro de una red en la que intervienen mucha más gente de lo que pensaba y me he dado cuenta de que, a pesar de todo, existen bases seguras donde apoyarme pase lo que pase. Lo agradezco pero no sé cómo.
Por el momento es todo lo que tengo que decir en forma de despedida oficial antes de irme. Espero tener una conexión de Internet de fácil acceso para seguir contando lo que parece que ahora es más interesante, aunque nunca dejó de serlo a pesar de considerarlo bluag. Por último, creo que tengo que dar la bienvenida a nuevos lectores… esos que me han conocido antes en persona que por aquí. Me ha costado pero me he visto obligado…
Prometo volver…
10|09|05
Curioseando por Internet he descubierto el top 250 de las mejores películas según los usuarios de la web IMDb, que se ha convertido en un catálogo del mundo del cine de referencia a nivel mundial. Entre las 250 se encuentran películas de todas las épocas y países y sus notas medias parecen bastante justas teniendo en cuenta la fórmula que se emplea para darles esa nota:
weighted rank (WR) = (v ÷ (v+m)) × R + (m ÷ (v+m)) × C
*R = nota media de la película = (Rating)
*v = número de votos de la película = (Votos)
*m = número mínimo de votos para aparecer en el Top 250 (actualmente 1.250)
*C = nota media por encima de la media global (actualmente 6,8)
Y con todo esto, se calcula esa lista encabezada por la primera parte de “El Padrino” (con 135.949 votos) y con la que estoy bastante de acuerdo en general (aunque, obviamente, no con el orden):
[Posición. Título (Año) Votos]
1. El Padrino (1972) 135,949
2. Cadena Perpetua (1994) 164,607
3. El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (2003) 119,001
4. El Padrino: Parte II (1974) 78,316
5. Los Siete Samurais (1954) 35,951
6. La Lista de Schindler (1993) 105,352
7. Casablanca (1942) 71,046
8. La Guerra de las Galaxias (1977) 148,058
9. La Guerra de las Galaxias: Episodio V - El Imperio Contraataca (1980) 115,157
10. Pulp Fiction (1994) 146,289
11. El Bueno, el Feo y el Malo (1966) 34,704
12. El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (2001) 169,943
13. Alguien voló sobre el Nido del Cuco (1975) 75,773
14. El Señor de los Anillos: Las Dos Torres (2002) 126,650
15. La Ventana Indiscreta (1954)
16 - 205
Estas son sólo las 15 primeras. Personalmente bajaría mucho la posición de algunas como la trilogía de “El Señor de los Anillos” porque no creo que merezcan quitarle el puesto a grandes películas de la historia del cine que están situadas más abajo… Pero, en fin, es un ranking popular… Habría que mirar tranquilamente las estadísticas detalladas que también ofrecen sobre la edad, el sexo, la nacionalidad, etc de los votantes. Lo que sí que es verdad es que dentro de las 250 se encuentran los mejores filmes a nivel mundial aunque más arriba a más abajo.
Como curiosidad, la primera película española ocupa el puesto número 158 y es “Hable con ella”… justo encima de “Lo que el viento se llevó”. Y “Mar Adentro” es la otra español que aparece aunque más abajo. Y otra curiosidad es que también existe el top 100 de las peores películas… y atención porque también hay alguna española.
Pero para gustos, películas…
08|09|05
Hola,
mi nombre es Bluag y les escribo este email para hacerles una oferta que quizás les pueda interesar. Soy estudiante de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia y a partir de la próxima semana estaré cursando el cuarto curso de mi carrera en la Universidad de Waseda (Tokyo). Allí viviré durante un año para, además de seguir adquiriendo conocimientos en el campo de la comunicación y el periodismo, conocer, entender e integrarme en la sociedad y cultura japonesa. Algo en lo que hace ya mucho tiempo que estoy interesado y que me ha llevado a viajar hasta allí anteriormente y a hacer amistades que todavía mantengo con gente de allí.
El motivo de este email es que me gustaría aprovechar al máximo mi estancia. Así que he pensado que debido al interés que suscita un país tan sumamente diferente para los españoles como es Japón, quizás ustedes podrían sacar partido de alguna manera a mi vida en aquel país. Yo no ofrezco nada en concreto más que mis ganas de comunicar y hacer saber de la forma más clara, directa y veraz cómo de interesante puede llegar a ser la cultura japonesa y demostrar así que es mucho más desconocida de lo que se piensa.
Dicho esto, espero que les pueda interesar mi proposición y puedan aprovecharla de alguna manera para cualquiera de sus publicaciones. Por favor, si quieren más información no duden en ponerse en contacto conmigo a través de esta dirección de correo electrónico (bluag@maf-reino.net) o de mi teléfono móvil: xxx xx xx xx.
Atentamente, Bluag…
06|09|05
Por fin. Después de varios intentos en vano, se ha cumplido el dicho de a la quinta va la vencida (lo de la tercera se queda corto para las gestiones administrativas en España).
Dejé de trabajar el 11 de julio de este mismo año y hasta principios de agosto no pude cobrar lo correspondiente a esos 11 días. Hasta ahí no llama la atención nada que nos sorprenda en este país… nada más que “sabemos lo que debería ser pero no es, aunque lo tragamos”.
Lo más preocupante fue cuando el día que fui a cobrar me quisieron dar 0.01€ de finiquito (lo cual supongo que sería simbólico). Mínimo valor físico de nuestra querida moneda europea que no me corresp0ndía ya que me faltaban 13 días de vacaciones que no había disfrutado (disfrutar es el verbo que emplean “ellos”), los cuales se me deberían pagar como se había pactado en el momento de dejar el empleo.
Bien, no me los reconcieron ese día que fui a cobrar lo que debería haber sido mi último cobro. Pero me dijeron eso de vuelva usted mañana (si Larra levantara la cabeza se sorprendería de lo poco que evoluciona nuestra sociedad…). Al día siguiente dio la casualidad de que era el primer día de vacaciones de la “encargada de esas cosas”. Mujer (ya bastante bronceada como para ir más a la playa) que no terminaría de disfrutar su días de vacaciones hasta mediados de agosto.
Yo, que soy demasiado tonto frente a la picaresca de este país, espere esos 15 días aunque fui más precavido y llamé antes de ir. Pude hablar con la mujer que ya había vuelto de vacaciones “encargada de esas cosas”, quien me dijo que los de la gestoría que eran los que se encargaban de “esas cosas” estaban de vacaciones hasta septiembre. Aunque me dijo que si lo solucionaba me llamaría…
Llegado septiembre llamé y me dijeron que podía recogerlo ya. Ni el más mínimo de atisbo de gracia me hizo que al llegar (45 minutos desde mi casa) me dijeran que no lo tenían preparado porque había habido un error y se habían equivocado al sumar… o algo así.
Después de otro “vuelva usted mañana”, el día 6 de septiembre de 2005 (casi dos meses después de haber terminado de trabajar) puedo decir que he cobrado definitivamente lo que me correspondía. Más 48€ que me “debían” de algo demasiado largo de explicar…
En resumen, 200€ que no hubiera visto si no hubiera insistido…
03|09|05
No quedan días de verano para pedirte perdón,
para borrar del pasado el daño que te hice yo.
Sin besos de despedida y sin palabras bonitas,
porque te miro a los ojos y no me sale la voz.
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa.
Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya.
No quedan días de verano el viento se las llevó.
Un cielo de nubes negras cubría el último adiós.
Fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol,
¿por qué no vas a mi vera?
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa.
Si pienso en ti y en la luz de esa mirada tuya,
esa mirada tuya…
Es de esos días de verano,
vivo en el reino de soledad.
Nunca vas a saber como me siento,
nadie va a adivinar como te recuerdo.
Si pienso en ti y siento que esta vida no es justa.
Si pienso en ti… y esa mirada tuya… y esa mirada tuya.
No quedan días de verano.
No quedan días de verano.
No quedan días de verano.
No quedan días de verano…
01|09|05
Ya hace casi medio siglo desde que comenzara a celebrarse oficialmente la Tomatina de Buñol. Lo que empezó como una anécdota ha terminado convirtiéndose en una de las fiestas más populares y conocidas en todo el mundo.
Según se cuenta, por un motivo o por otro (depende de quien lo cuente), a mediados del siglo pasado hubo una pelea en la plaza del pueblo valenciano de Buñol que se caracterizó por usar como “armas” los tomates de un puesto callejero cercano a la disputa. No se sabe cómo terminarían los protagonistas de dicha batalla pero lo que sí que se sabe es que así comenzó una tradición, prohibida durante muchos años, en la que los jóvenes del pueblo se tiraban tomates unos a otros el último miércoles de agosto en honor a ese “momento histórico” del pueblo.
Mucho ha llovido desde entonces (y no sólo tomates) y ahora las imágenes de la Tomatina llegan tan lejos como la tecnología lo permita llamando la atención de todos aquellos que vean algo de lo que ocurre ese día en Buñol. Y es por eso por lo que miles de personas de todo el mundo prueban por primera vez o vuelven a teñir de rojo sus ropas con zumo de tomate.
El procedimiento es sencillo a la par que breve. Antes de ver cualquier tomate es importante que nadie esté seco. Y en eso contribuyen mayormente los vecinos del pueblo echando agua desde los balcones con cubos o mangueras a cualquier persona que esté seca o empiece a secarse.
Más tarde, con el primer chupinazo empiezan a pasar los camiones por las estrechas calles. Camiones llenos de tomates que terminarán, todos, en el asfalto y pegados a la piel de los participantes o simples visitantes. Algo tan sencillo como tirarse tomates unos a otros con el permiso lógico y sobrentendido de quien recibe el tomatazo. Además de la originalidad, que salta a la vista, la Tomatina es la anarquía que en tan pocos momentos se puede disfrutar: todo vale. Da igual a quien le des o quien te dé; cómo vayas vestido o si no lo vas; cómo de sucio puedas llegar a estar porque seguro que alguien te superará… Es una especie de terapia en grupo a lo bestia.
Con el segundo chupinazo se acaba la posibilidad de seguir con la batalla y tienes la opción de limpiarte la “sangre” en las duchas instaladas en varios puntos del pueblo, en el río o con la ayuda de algún amable vecino que rocía de agua a los que lo necesiten.
Y eso es todo. De vuelta a casa tras haber liberado tensiones y haber sentido una extraña pero gran libertad durante un corto plazo de tiempo. Más información en la web del Ayuntamiento de Buñol, entre otras muchas (41.000 resultados encontrados en google).
Aquí sí que hay tomate…
|
|